ESCUELA NÁUTICA DE MAYORES

Esta es una pequeña y simple reseña de nuestra querida Escuela Náutica. De sus inicios, allá por fines de 1984 hasta el primer año de Escuela. Si hoy contamos con una Flota de 4 Barcos Escuela H–19; con 2 Aulas y Sala de Reuniones; con un Plantel de 14 Instructores, 7 Supervisores y Profesores, y una constantemente renovada cantidad de Ayudantes, sólo se debe al fruto del esfuerzo mancomunado de la Dirección y de los integrantes del Plantel; de aquellos que empezaron y de los que fueron, viniendo después, y por supuesto, al incondicional apoyo de todas las Capitanías que tuvimos, a lo largo de estos años. Pero volviendo a la reseña, en las páginas que siguen, sabrán de nuestros primeros pasos, y de los más de quinientos alumnos que ya pasaron por la Escuela, tendrán el listado de la promoción del primer año.

Historia de la Escuela:

En noviembre de 1984, el entonces Capitán del Club Náutico Albatros, Don Gerardo Novoa, le propuso a Roberto Della Nave, por entonces Director de la Escuela Náutica del Buchardo, organizar en el Albatros una Escuela Náutica para mayores. A Della Nave, no le tomó mucho tiempo tomar su decisión y su respuesta fue “empecemos”
El actual Director de la Escuela Náutica de Mayores, Roberto Della Nave, quien ha desempeñado el cargo de la misma, en forma ininterrumpida por más de veinte años comentó que las experiencia que había tenido en otros clubes le habían permitido definir cuáles eran y cuáles serían los fundamentos que debían regir esta nueva Escuela. Debía encontrar a las personas indicadas que lo acompañarían en esa patriada, para poder consolidar estas bases. Al primero que convocó a integrar la Escuela, para el puesto más difícil, el de Coordinador de Instructores, fue Rolando Zúñiga, quien para aceptar el nuevo proyecto debió dejar su club.
El segundo fue Pablo Berman quien dio marco a la cordura con críticas inteligentes y enriquecedoras. Con la claridad de lo que tenía y de lo que no tenía que hacer, junto a estas dos geniales columnas de acero, Della Nave dio comienzo a la atrayente tarea en la que se había embarcado.
Luego de varios intentos de tratar de alistar Instructores entre los socios del club más actualizados y dispuestos, y ya que por una razón u otra, no siempre podía contar con ellos cuando los requería, se solicitó a la Capitanía autorización para acercar a la nueva Escuela Instructores ya formados en la Escuela que dirigiera anteriormente, con el convencimiento de que los convocados tenían aquello tan importante, que es la vocación incondicional del docente “ad honorem”.
Y así, con un pequeño grupo de Instructores de alto nivel, sin aulas, y sin barcos aún, comenzó la Escuela en abril de 1985, dictando simultáneamente los cursos de Timonel y de Patrón.
Ese mismo año también dio comienzo la “Escuela de Instructores”, la primera en el país, en el buque Clover 20. Era y sigue siendo fundamental formar los propios Instructores, recurriendo a los mejores alumnos, socios o no socios, en los que se ha detectado esa vocación, y el amor a la náutica y a la Escuela. A criterio de Della Nave, no cabe ninguna duda que es la mejor manera de uniformar los criterios de enseñanza y de conformar un cuerpo docente homogéneo, con un similar lenguaje didáctico”.
En la “Guía del Instructor de Náutica”, de la Escuela, se destacan los siguientes puntos que son la clave del exitoso desarrollo que la misma a tenido a través de los años:

1.) El Instructor debe tener un profundo conocimiento de lo que está enseñando, y debe ser un buen timonel.

2.) Debe estar en condiciones de explicar los temas básicos a los alumnos y demostrar sus talentos en forma no ostentosa ni chocante. Cuando el Instructor no está seguro de que una determinada demostración con el barco saldrá bien, debe advertirlo antes de comenzar la maniobra. Las demostraciones del Instructor impresionarán al aspirante si son ejecutadas con sobriedad, sin adornos excesivos.

3.) El Instructor debe recordar que se encuentra a bordo en beneficio del alumno y no del suyo propio. Habilidad, paciencia y sentido del humor son cualidades sumamente convenientes de poseer o cultivar.

4.) Debe estar en condiciones de hacer una evaluación correcta de los alumnos en cuanto a sus actitudes a bordo. Los aspirantes pueden ser inteligentes, no inteligentes, nerviosos, inseguros, demasiado confiados en si mismos, engreídos, olvidadizos o perezosos. Se debe tener especial cuidado en no demostrar recelo de los nerviosos y de los inseguros, hay que criticar en forma justa pero muy firme a los demasiados confiados y engreídos, hay que repetir las cosas para los olvidadizos y hay que lograr que los temas y maniobras a practicar sean especialmente atractivos e interesantes para los perezosos.

5.) Debe estar en condiciones de formular sus órdenes, pedidos y críticas en forma clara y concisa, sin elevar la voz a menos que las condiciones climáticas lo exijan. Bajo ningún concepto empleará vocabulario grosero.

6.) La seguridad de los alumnos es su responsabilidad y él debe velar por la de cada uno de ellos.
La Guía es un documento interno elaborado por la Dirección de la Escuela Náutica de Mayores, que refleja a las claras el espíritu y dedicación, con que este grupo de nautas “ad honorem” encaran en la Escuela, la tarea docente que con tanto amor han emprendido.

En el verano del 84/85, la Capitanía del Club ya tiene en su poder, para su análisis y aprobación, un documento elaborado por Roberto Della Nave en el que se delinea la organización de una Escuela Náutica.
En el mismo, se planteaban las necesidades básicas de la Escuela tales como un barco para las clases prácticas y un aula para las teóricas. De los recursos humanos se hacía responsable Della Nave. Así fue como días más tarde, el Capitán consiguió el primer Barco Escuela. Era un AVAN 660. En la Escuela ya contábamos con el Coordinador de Instructores Rolando Zúñiga y el Coordinador de Flota Pablo Berman.

Los primeros integrantes del plantel

Nunca van a alcanzar palabras, para describir la admirable entereza de quienes han asumido el compromiso de sacrificar horas de descanso, o robárselas a la familia, para dedicárselas a la Escuela. Pero los primeros merecen un especial reconocimiento porque, si es meritorio colaborar dentro de una organización ya en marcha, mucho más lo es cuando se trata de empezar, cuando todo, prácticamente todo, está por hacerse.
He aquí algunos nombres de los que estuvieron en los comienzos pero que, por alguna razón, ajena a la voluntad de la Dirección, ya no están: Julio Patin, Osvaldo Pickel, Raúl Scaine, Marcelo Roca, Enrique Pararera entre otros. Y los que, en ese verano del 84/85, todos ex- alumnos del curso 1984 del Buchardo y ya Timoneles, se embarcaron en la Escuela de Instructores y aprobaron el curso: Juan Finck, Efrain Pessoa y Guillermo “Toto” Suarez.
Pese a que Della Nave no pudo convencerlo de ser instructor por motivos personales, José Volcovich, de reconocida capacidad organizativa y profundos conocimientos náuticos se hizo cargo de organizar los cruceros de instrucción. Uno sería la “navegación nocturna” y el otro el “crucero de fin de curso”. A partir de ese momento, las Escuela también contaba con un Coordinador de Cruceros.
A mediados de marzo de 1985, la Escuela ya había delineado la forma de dictar los primeros cursos de Timonel y de Patrón. También la que, con el transcurrir del tiempo, sería su tradicional “Clase Inaugural”, luego “Clase Inaugural y Entrega de Diplomas”, estableciéndose como fecha de inicio el primer sábado de abril, hasta hoy respetada, salvo cuando la coincidencia con Semana Santa.

La primer aula

No fue nada fácil encontrar, dentro de las instalaciones del Club un espacio, que reuniera los mínimos requerimientos para poder dictar las clases teóricas. Ni hablar de elementos tales como pizarrón, pupitres o similar, mesa de apoyo, etc.
No fue posible lograr lo mejor, es decir, un recinto con buenas dimensiones, ventilado, de cómodo acceso, con buena vista desde sus ventanas, si fuera posible con vista al río o a las bahías de las amarras o al amarradero de los futuros Barcos Escuela.
Y precisamente donde hoy se encuentran, en el fondo del Club, más allá del varadero y atrás de los permisionarios, comenzó la actividad en el aula de la Escuela.
Con no poco esfuerzo, ya que es difícil hacerse de un lugar dentro de una estructura no preparada para recibir una Escuela; mediante el desplazamiento de un permisionario, se consiguió un salón (actualmente es el aula grande) que, con la inestimable colaboración de la CD. y la ayuda de Capitanía, se transformó en la primer Aula de la Escuela Náutica. Y entonces, la frase que comenzaba a hacer historia: Era la mejor aula …, porque es la que se pudo conseguir.
Con el aula pintada, algunas sillas pupitres que se compraron, una mesa, un viejo pizarrón, una biblioteca donada por Gerardo Novoa y unos posters de veleros ya todo listo para dar comienzo a este sueño, la Escuela de Mayores.

El primer año de escuela

 

El día sábado 6 de abril de 1985 la Escuela Náutica de Mayores dictó su primera clase: “La Clase Inaugural”. 28 alumnos del curso de Timonel y 16 alumnos del curso de Patrón decían a las claras de lo importante de la convocatoria. Para empezar: todo un éxito!!!
Clases teóricas los sábados para Timonel y los miércoles para Patrón en el aula reciclada. Clases prácticas los sábados y domingos en dos turnos, a bordo del rejuvenecido Gringo. Siete Instructores multiplicándose, dando más de lo que podían. Así arrancó la Escuela.
Durante el desarrollo de los cursos se produjo la inapreciable incorporación al plantel de dos valores, con nombre y apellido: Héctor Bianchi. Daniel Zuñiga y Juan José Irigoyen. Algo después comenzaron a dar instrucción quienes ya habían cumplido con el Curso de Instructores, incluso Enrique Pararera. Casi sobre el final del ciclo lectivo se incorporó un nuevo barco, El Caracol, también AVAN 660, se incorporaba a la “Flota”. La Escuela duplicaba su flota. Ahora tenía dos Barcos Escuela. Y se incorporaron: la Navegación Nocturna y el Crucero de Instrucción de Fin de los Cursos. Los días 9, 11 y 13 de diciembre de 1985 la Escuela tomó examen por primera vez.

Los que aprobaron, recibieron las primeras habilitaciones de Timonel y de Patrón. Como reconocimiento para aquellos señores Socios que creyeron en la Escuela, en ese primer año lectivo que cursaron, creemos que deben ser mencionados:

Habilitación de Timoneles: Cristina Calabrese, Herminio Martinez, Alicia Cánfora, Mirtha Parente, Santiago Claros, Elsa Riba, Eduardo García, Daniel Rotondaro, Susana Karakasis y Mónica Strikic.

Habilitación de Patrón: Ariel Alba, Ariel García, Pablo Berman Rabey, Viviana Novoa, Norberto Bernaola, Alberto Perrot, Jorge Cieri, Juan Sambataro, Juan Finck, Jorge Sande, Diego Fernández Salon y Daniel Zúñiga.